viernes 16 de octubre de 2009

Otros Mundos: Maestros de lo Fantástico - Lord Dunsany

En un decorado increíble, una fortaleza del siglo XII en el corazón de Ard-Righ, donde vivieron los antiguos reyes celtas, nace el 24 de julio de 1978 Edward John Moreton Drax Plunkett, hijo del Barón de Dunsany. Escritor anglo-irlandés, injustamente olvidado y casi desconocido para la lengua española; su nacimiento estuvo mezclado con el aire de fantasía y leyenda que después lo caracterizaría. Por pertenecer a una familia noble es enviado de pequeño a estudiar a Londres en el Eton College y luego a la Real Academia Militar de Sundhurts. En 1899, al morir su padre, hereda el título de Lord y se convierte en el XVIII Barón de Dunsany.
Termina la carrera militar y es enviado al frente de batalla en Sudáfrica, en la célebre Guerra de Bóer y luego, a la I Guerra Mundial, y aún siendo un escritor conocido y prolífico ya en ese momento, no reniega de lo que él creía una obligación. Era un hombre alto para su época, medía 1,80 m. y era un gran deportista, destacándose en criquet y tenis. No era elegante ni pretencioso en su vestir y llegó a tener el título del “hombre peor vestido de Irlanda”.
Su literatura está reñida de tradiciones populares, épica celta, el mundo elemental, exotismo oriental y elementos oníricos, eso da la idea de qué trata su obra. Se podría decir que es uno de los padres de la literatura fantástica y maravillosa, porque es el primero en usar estos temas más allá de los libros infantiles, convirtiéndolos en mundos verosímiles para los adultos.
De una belleza narrativa increíble, Lord Dunsany ha influenciado a muchos escritores que encontraron en su prosa la musa inspiradora que buscaban. Por ejemplo Robert Howard, Clark Ashton Smith, Sprague de Camp o Friz Leiber, sin contar dos casos que mencionaré en forma especial: uno es J.R.R. Tolkien, quien al leer La Hija del Rey de los Elfos (considerada la mejor novela de Dunsany) se inspira en Lizarel para crear la figura de Arwen y la personalidad general de sus elfos; y el cuento El Herrero de Wotton Mayor, que también tiene algunas alusiones a esa obra. Tal vez podría haber quedado en su memoria la palabra Hobith que en la saga de Los Dioses de Pagana, es uno de los hijos de Tribugie, el Señor Oscuro y encargado de “aplacar al perro”.
El otro caso es aún más famoso, se trata de H.P. Lovecraft; quien considera a Dunsany (así como a a Poe) sus ídolos literarios. A tal punto llega su admiración que deja su encierro para conocer al inglés cuando éste va a Boston en 1919 a dar una conferencia. Allí Lovecraft le lee un poema que había hecho especialmente para él y, si bien el poema no era muy bueno, Lord Dunsany hace gracia de su estilo inglés y lo alaba cortésmente. En una carta Lovecraft escribe: “están mis relatos relatos 'poescos' y mis relatos 'dunsanyanos' pero ¿dónde están mis relatos lovecraftianos? (…) Extraje la idea del panteón artificial y círculo mítico representado en Cthulu, en Yog Sothoth, etc., de Los Dunsany…”; en sus Cartas de Arkham escribe: “Realmente, Dunsany es el autor que más ha influido, junto con Poe. Su lenguaje es rico, su punto de vista cósmico, ese mundo de ensueño encerrado en él, y su exquisito sentido de lo fantástico, me fascina más que todo lo que ha producido la literatura moderna”. Y realmente no podemos tildar a Dunsany sólo de “literatura amable”, ya que en muchos de sus cuentos rondan el terror y los demonios oscuros dispuestos a saltar sobre el lector al dar vuelta la página. En un cuento póstumo, The fourth book of Jorkens, imagina a un médico que inventa una enfermedad para poder encontrar el remedio y enriquecerse de esa forma. La moraleja de la historia es terrible, el médico se contagia y muere sin haber hallado el remedio…
Era un incansable viajero, ya sea por las conferencias que daba o motivado por los parajes exóticos en los cuales respiraba su atmósfera para luego plasmarla en sus histrorias. Así repartía su vida entre Sevenoaks (Kent, Inglaterra), el Castillo Dunsany en Irlanda y viajes a África, India y a cuanto lugar desconocido pudiera llegar.
En 1941 acepta la Cátedra Byron de Lengua Inglesa en Atenas y debe ser sacado por la fuerza cuando los alemanes invaden Grecia. En 1943 da un ciclo de conferencias en el Trinity College de Dublin y en el '45 escribe una serie de ensayos sobre “El Futuro de la Civilización”, fuertemente inspirado en la II Guerra Mundial. Cuando estalla la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki él dice: “Creo que ayer empezó una nueva era… desde ahora somos un pueblo con una misión, una extraña misión, NO DESTRUIR EL MUNDO”.
Es que Dunsany era un amante de lo antiguo, las tradiciones y sobre todo la naturaleza, un árbol, un pájaro o una mariposa eran sus mejores musas. Por ese motivo es que mucho de su extensa producción tiene que ver con lo feérico, ya que él podía escuchar la música de los antiguos reinos encantados, el mensaje de los bosques o podía caminar los senderos del país de la magia. Es también por eso que todos los seres del Pequeño Reino de la Noche eran sus amigos, ya sean hadas, duendes, elfos o genios traviesos. Algo para tener en cuenta es que todas sus obras eran escritas con una pluma de oca para expresar su desacuerdo y desprecio por los avances técnicos de su época.
No sólo escribe prosa, también poemas y sobre todo obras de teatro, junto con Yeats su amigo personal, trabajan juntos para el éxito del Abbey Theater el primer Teatro Nacional Irlandés en Dublín. Por otro lado, viaja frecuentemente a Estados Unidos, donde ya es conocido y logra poner en escena las obras de su libro “Five Plays” con gran éxito y en representación simultánea en cinco teatros de Broadway. No contento con todo esto, también encuentra tiempo para traducir las Odas de Horacio y publicar unas 60 obras de lo más diversas.
Entre 1938 y 1945 publica una trilogía autobiográfica, (1938) Pedazos de Luz, (1944) Mientras las sirenas dormían, (1945) El velatorio de las sirenas.
Su vida se ve segada en forma tan rápida como sorpresiva, como un rayo en una tormenta. Mientras estaba en una cena familiar en su castillo de Irlanda sufre un fulminante ataque de apendicitis y nunca vuelve a recuperar el sentido después de la operación. Muere el 25 de Octubre de 1957 y es enterrado en Shorenham. Pero no me quiero quedar con esta imagen y les voy a citar un pequeño párrafo de un cuento suyo: Bethmoora, para que puedan disfrutar de lo hermoso de su narrativa:
“¡Qué recuerdos, qué fantasías se atropellan en nuestra mente! Una noche acaba de ser arrebatada a Londres por la mano hostil del tiempo. Un millón de cosas vulgares, envueltas por unas horas en el misterio, como mendigos vestidos de púrpura y sentados en sus tronos imponentes. Cuatro millones de seres dormidos, soñando tal vez. ¿En qué mundos han entrado? ¿A quién han visto? Pero mis pensamientos están muy lejos, en la soledad de Bethmoora, cuyas puertas laten en el silencio golpean y crujen al viento, pero nadie las oye, son de color cobre verde, muy bellas, pero nadie las ve. El viento del desierto vierte en sus goznes, pero nadie llega a suavizarlos”.

Bibliografía recomendada:
Prosa:
1905 Los Dioses de Pagana
1906 El Tiempo y los Dipses
1908 La Espada de Welleran
1909 La Puerta Reluciente
1910 Los Cuentos de Un Soñador
1916 Cuentos de Maravilla.
1924 La Hija del Rey de los Elfos

Poemas:
1929 Cincuenta Poemas
1938 Agua de Espejismo
1941 Poemas de Guerra
1949 Para Despertar a Pegaso

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