Pocos discos han marcado historia, pero sin duda alguna, éste es uno de esos casos. Grabado en 1969, la importancia que reside en este disco escapa a su calidad musical, poseyendo el valor de ser no sólo el primer disco de King Crimson, sino también de ser considerado el puntapié inicial del rock progresivo.
La longeva existencia del grupo (alrededor de cuarenta años) hace arduo el trabajo de ilustrar en una breve reseña su notable aporte a la música, por lo que sólo me dedicaré en este apartado a sus primeros años.
Tras un frustrado intento de conformar un trío musical, el guitarrista Robert Fripp y el baterista Michael Giles recurrirían a la inclusión en un nuevo proyecto de Ian McDonald (instruido en diferentes tipos de instrumentos) en los teclados, y de Greg Lake tanto en la voz principal como en el bajo. Finalmente Peter Sinfield participaría desde el sintetizador, aunque su principal aporte se basaría en la profundidad lírica. La nueva formación haría presencia debutando en 1968, como banda telonera de los Rolling Stones en el Hyde Park. Tras la presentación de su álbum debut, realizarían su primera gira por Europa y Norteamérica.
Robert Fripp, Greg Lake y Peter Sinfield continuaron King Crimson momentáneamente como trío, grabando en 1970 su segundo disco, “In the Wake of Poseidon”, en el cual se incorporó al grupo el músico Mel Collins.
Abriendo un paréntesis se debe mencionar que la historia de King Crimson se caracterizaría por los constantes cambios de integrantes hasta la actualidad, manteniéndose Robert Fripp como única constante de sus formaciones. Llegaron a pasar a lo largo de sus cuarenta años de historia más de 18 músicos de distintas especialidades y enfoques, cambios manifiestos en el alcance compositivo del grupo.
Greg Lake abandonó la agrupación en abril debido al “carácter de caudillo” (palabras citadas del mismo Lake) de Fripp y a la constante imprevisión en cuanto a composición y elaboración de sus temas, desprovistos de una línea determinada. Lake pasaría a formar con Keith Emerson y Carl Palmer el trío progresivo “Emerson, Lake & Palmer”, dejando a King Crimson sin vocalista hasta que Gordon Haskell (quien ya había participado en el segundo disco) tomó ese lugar y también el de bajista para Lizard (1970). De esta manera sale el tercer álbum de la banda, identificado con la creciente corriente de jazz-rock.
En 1971 realizaron el cuarto álbum de la agrupación, Islands. Al concluir ese año Peter Sinfield abandonó el grupo, y entonces los miembros restantes realizaron en 1972 una nueva gira llamada Earthbound, con la plena intención de disolver la agrupación al término de ella. Poco después, con el material grabado de esa gira Fripp editó el disco Earthbound, su primer álbum en directo. Tras una nueva fuga de integrantes, Fripp se embarca en una búsqueda de reemplazos. El primer elegido fue el percusionista Jamie Muir, seguido por John Wetton (viejo de amigo de Fripp) como vocalista y bajista. El ex baterista de Yes, Bill Bruford, fue el siguiente elegido. Por último, David Cross fue seleccionado como ejecutante de viola, violín y teclado para reinventar el sonido de la nueva agrupación. Con esta formación se concretaría en 1972 “Larks' Tongues in Aspic”. Esta etapa de King Crimson se caracterizó por la influencia que recibió de la naciente música heavy metal que se desarrollaba principalmente en los Estados Unidos y en Gran Bretaña, deviniendo en un sonido más agresivo del grupo.
A finales de 1973, el grupo preparó su siguiente álbum grabado en conciertos, “Starless and Bible Black”, que estuvo concluido a principios de 1974, con sólo dos temas grabados en estudio (“The great deceiver” y “Lament”), otro de los temas fue sólo parcialmente grabado en estudio (“The night watch”) demostrando la capacidad de King Crimson para capturar la atmósfera y la energía de las presentaciones en vivo.
El disco
Pero he de volver al primero de sus trabajos, al cual pienso abocarme en este apartado: la conjunción de ritmos y estructuras tanto de la música clásica como del jazz (propio de los intereses de Robert Fripp), la experimentación musical, una pulida unión vocal-instrumental, la inmersión capaz de generar en el oyente son signos distintivos de creatividad y talento. En este disco se nos presenta una soberbia unión instrumental demostrada en el empleo total del mellotron (ya introducido años antes por los Beatles), la batería, la guitarra y el bajo, a lo largo de complejos temas, tanto en la confección premeditada como en la improvisación. He aquí una joya de la música.
Los temas
1. 21st century schizoid man: muestra fehaciente de su potencial para conjugar el hard-rock con el jazz; dando a lugar al trabajo más poderoso del grupo. La distorsión marca el frenético impulso con el que han de avanzar los instrumentos hasta llegar a un desenfreno de improvisación notablemente coordinada. En su cruda poesía se nos he mostrado un enfoque pesimista de la una naturaleza humana cargada de violencia, acorde a un contexto signado por conflictos como la guerra de Vietnam.
2. I talk to the wind: como contraparte al primer tema se nos he presentado esta delicada composición, de aire afligido y existencial, el lado sinfónico del grupo. El notable trabajo vocal de Belew es acompañado por una lastimera y bellísima flauta, con el notable aunque furtivo aporte rítmico de la batería.
3. Epitaph: he aquí cómo se llega al clímax del disco, expresado por el desconsuelo y rigor sinfónico que acompañan a esta muestra clara de virtuosismo poético.
4. Moonchild: Psicodelia, jazz y poesía melancólica se combinan en esta balada experimental, induciendo al oyente en un hipnótico y melodioso letargo para luego proceder en un sereno divague instrumental.
5. The court of the crimson king: es con este himno del grupo con el que finaliza el disco; donde la alternancia entre el narrador y la majestuosa demostración coral nos conducen ante un imponente aunque afligido escenario medieval. La sinfonía y el trabajo de vientos entran en contraposición con el constante golpetear rítmico de la batería (aquí más propia del hard-rock), demostrando la mixtura característica del grupo.

Integrantes (1969)
Robert Fripp: guitarra.
Greg Lake: bajo, voz líder.
Ian McDonald: teclados, flauta, clarinete, saxofón, mellotron, coros.
Michael Giles: batería, percusión, coros.
Peter Sinfield: letras.
Barry Godber: ilustración, arte de tapa.
Formación actual
Robert Fripp: guitarra, piano eléctrico, teclado, mellotron.
Adrian Belew: guitarra, voz.
Tony Levin: bajo, chapman stick, backing vocals
Pat Mastelotto: batería, percusiones.
Gavin Harrison: batería.


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