“-… he de estar prevenido (…) contra lo que parece más fácil. Contra la tentación de rechazar la carga que me ha sido impuesta. Contra… bueno, hay que decirlo: contra la confianza en la fuerza y la verdad de los Hombres…”
Esta frase se encuentra en uno de los puntos más importantes del Señor de los Anillos: la prueba que debe pasar Boromir ante la tentación del Anillo de poder de Sauron. Intento pensar cómo un hombre valiente, un verdadero guerrero, enemigo de lo Oscuro, sucumbió al fin; pero la “realidad” de la obra supera mis devaneos. El poder del Anillo penetra el corazón de Boromir y lo corrompe, hasta tal punto que ataca a Frodo, el amigo a quien había jurado proteger, para obtener el objeto por la fuerza.
La caída del héroe, es también el quiebre simbólico de la humanidad; débil y corrupta. Frodo, quien es atacado por Boromir, comprende esto por el terrible y noble destino que le ha tocado: destruir aquello que todos codician, el poder en sí mismo, que esconde -después de todo-, la destrucción. Es poder corrupto por el deseo de los hombres, el deseo de querer siempre más y tratar de conseguirlo a toda costa, aunque en eso se traicione a un amigo, o se mate a un inocente. El pequeño hobbit comprende la situación y decide alejarse de sus compañeros que pueden sucumbir; pero luego descubre que ya es tarde para Boromir.
Creo que deberíamos tener en cuenta esta mirada realista de parte de un escritor de literatura fantástica, como lo es Tolkien (más aún, aquellos que ven en este género sólo literatura de evasión), porque esta visión encierra un mensaje para todos aquellos sobrevivientes de las primeras décadas del siglo XX, sobrevivientes de la transformación del mundo por la revolución industrial, sobrevivientes de las dos guerras mundiales, y de mucho más. Tolkien, de alguna manera, exhorta a los hombres para que no sólo sean entes surcando los mismos desatinos del pasado, sino que se den a la reflexión (así como tuvo que hacer Frodo, entendiendo por fin el mal que producía el Anillo) a fin de crear en vez de destruir.
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