miércoles 12 de marzo de 2008

Tol-quién?

En esto de “fisgonear” en la vida del profesor (cosa que él detestaba), uno se puede encontrar con hechos conmovedores, contestaciones astutas, injusticias, aventuras y una que otra sorpresa, como ésta que hoy quiero compartir con ustedes.
En principio tendría que haber puesto un subtítulo que dijera: ¿Coincidencias hobbíticas?
A todos los que nos apasionan sus escritos sabemos que Tolkien se esmeraba en la creación del carácter y proceder de cada raza de la Tierra Media. Sin duda, tenía predilección por los hobbits, y entre todos ellos, había uno al que quería dar ciertos atributos personales bien marcados de bondad y buenas costumbres. Por supuesto, me refiero a Sam.
Tolkien siempre dejaba en claro que los hobbits no habían surgido de su cabeza a través de lo leído o escuchado, como pretendía un periodista del diario “Observer” que, en una nota dijo que el nombre de dicha raza podía derivar de unos “hombrecitos peludos” vistos en África a quienes los científicos dieron el nombre de “Habit”. El periodista le pidió al maestro que contara de dónde provenía el nombre y origen de este “curioso héroe”; a lo que John respondió:
“Sr. No es preciso que me persuada, soy tan susceptible como un dragón a los elogios y de buen grado exhibiría mi chaleco de diamantes y comentaría su fuente, pues el Habit (hábito, más inquisitivo que Hobbit), usted no sólo profesa admirarlo sino que pregunta de dónde lo he sacado. Pero ¿no sería ello más bien injusto con los estudiantes investigadores? Ahorrarles trabajo es robarles la excusa de su existencia”.

Como vemos, la ironía siempre estaba en su pluma cuando se trataba de desmenuzar su obra, ¡pobre de nosotros!
Pero… ¿quién se va a amilanar con esto? Así que re-buscando, encontré las cartas en donde cuenta el nombre y el carácter que le quería dar al personaje. Le escribe a Christopher
“En cuanto a Sam Gamyi, estoy en todo de acuerdo con lo que dices y no soñaría siquiera en alterar su nombre sin tu aprobación… dudo que sea inglés. Sólo tenía conocimiento de él a través de Gamgee (tissue) como se llamó al algodón absorbente al ser inventado por un hombre de ese nombre el siglo pasado. Sin embargo, diría que todo lo que uno imagina del personaje está asociado con ese nombre”
¡Es verdad! Sam es perfectamente imaginable como un pompón algodonoso, tiene un carácter sin aristas, adaptable sin perder su esencia, ni su inocencia y así seguirá hasta el final.
En otra carta a una lectora pone:
“Sam fue creado para que lo amen y se rían de él. Irrita a algunos lectores y hasta los enfurece. Puedo entenderlo, todos los hobbits a veces me afectan del mismo modo, aunque sigan gustándome mucho. Sam es un Hobbit muy representativo (…) tiene una cualidad que aún a veces les es difícil soportar a los hobbits, una vulgaridad, una miopía mental orgullosa de sí, una satisfacción vanidosa (en grado diverso)… sólo excepcionalmente encontramos hobbits en íntimo compañerismo, los que tienen un don: una visión de la belleza, una reverencia por cosas más nobles que ellos mismos, en guerra con su rústica autocomplacencia ¡Imagine a Sam sin la educación que le impartió Bilbo y la fascinación por todo lo elfico! … Sam era seguro de sí y en lo íntimo un poquito fatuo, pero su fatuidad había sido transformada por la devoción que sentida por Frodo. No se consideraba heroico, ni siquiera valiente o admirable en ningún sentido, salvo en la lealtad con que servía a su amo…”
Después continúa con las posibles acciones de Sam, una me llamó poderosamente la atención:
“Sin duda, a cierta altura no mucho antes del final, habría robado el anillo o lo habría tomado por la fuerza. Pero satisfecha la posesión, creo que se habría sacrificado por Frodo y se habría arrojado 'voluntariamente' al abismo en llamas. Creo que el efecto de su regeneración parcial por amor habría constituido una visión más clara, cuando reclamara el anillo descubriría que no puede con Sauron y sólo puede destruirlo y destruirse y en un fugaz vislumbre habría visto que esto era lo más grande que podía hacer por Frodo…”.

Es increíble pensar que Tolkien le escribiera a una lectora un final alternativo donde en donde Sam sería héroe y mártir.
Hasta aquí, muy interesante, ¿y dónde está la coincidencia hobbítica?
El 13 de marzo de 1956 nuestro honorable profesor recibe una carta de un tal Sam Gamgee de Brixton Road, Londres:
“Espero que no tenga inconveniente en que le escriba, pero en relación con su historia que se transmite como serie por radio… me sentí interesado en cómo llegó a darle nombre a uno de sus personajes llamado Sam Gamgee, pues da la casualidad que así es como me llamo. Yo mismo no he escuchado la historia, pues no tengo radio, pero conozco a algunos que sí lo han hecho… Sé que se trata de ficción, pero es más bien una coincidencia, pues mi nombre no es nada común, aunque muy conocido en la profesión médida”.

Cinco días después, Tolkien responde:
“Fue muy amable al escribir, ¡puede imaginar mi asombro cuando leí su firma! Sólo puedo decir, para su consuelo espero, que 'el Sam Gamgee' de mi historia es un personaje sumamente heroico, amado por muchos lectores, aún cuando sus orígenes son rústicos. De modo que quizás no esté disgustado con la coincidencia… La razón por la que utilizara el nombre es la siguiente: de niño vivía en Birmingham y empleábamos la palabra gamgee por 'lana de algodón', por eso en mi historia la familia Cotton y Gamgee están emparentadas… ¿Conoce alguna tradición acerca del verdadero origen de su distinguido y extraño nombre?”

La carta continúa con la proposición de enviarle los tres tomos firmados “como tributo del autor a la distinguida familia Gamgee”. El 30 de marzo recibe respuesta y la aceptación del ofrecimiento, así que Tolkien le envía “El Señor de los Anillos” cuyo acuse de recibo decía: “Puedo asegurarle que tengo la intención de leerlos”.
Ahora pueden ver el por qué del subtítulo sugerido. ¿Cuántas posibilidades hay de que aparezca un señor con el mismo nombre y apellido de un personaje de ficción? ¿Y cuántas más para que el hombre se comunique con el escritor sin siquiera haber leído su obra?
En una carta posterior a este hecho, le escribe a Christopher:
“¡He recibido una carta de un verdadero Sam Gamgee, de Tooting! No podría haber elegido un lugar que sonara más Hobbit, ¿no es cierto? Aunque en realidad nada parecido a la comarca, temo”.
No sé si me asombra más la coincidencia o este último comentario del profesor.

Para terminar voy a citar una frase de Sam en el Monte del Destino:
¡Mire, señor Frodo! dijo Sam. ¡Mire! El viento ha cambiado. Algo ocurre. [El mal] No se va a salir del todo con la suya. Allá en el mundo la oscuridad se desvanece. ¡Me gustaría saber qué está pasando!

¿A quién no le gustaría ser un poco Hobbit y preguntarse qué está pasando cuando en un nuevo día, y a pesar de todo, sale el sol?

Graciela Luinel Sifran

Frase ¿Qué quiso decir?

“Sin embargo los árboles no son “árboles” hasta que se los nombra y se los mira, / y nunca así se los nombra hasta que aparecen / quienes despliegan el complicado aliento del lenguaje, / débil eco y oscura imagen del mundo”


Esta frase se encuentra en el poema Mitopoeia, en donde se intenta defender la importancia de los cuentos de hadas, de los mitos más precisamente, ante algunas personas que los conciben como mentiras, escritas bellamente, y por esta razón les restan importancia.
Por medio de este fragmento Tolkien comienza su argumentación a favor de quienes son capaces de utilizar la palabra para nombrar las cosas, porque las cosas existen, pero en los hombres es preciso que sean nombradas para que se conciban en sus mentes como objetos, como ideas, o como mitos; con todo esto, como por recovecos se puede atisbar una idea aquí, que refuerza con presteza la importancia del “hacedor de mitos”, o Mitopoeia, y es la concepción del lenguaje.
Si uno piensa que el lenguaje es el que opera para denominar las cosas, para hacer referencia a ellas, y por este medio hacer que existan para los hombres, esta dejando de lado un aspecto muy importante, y es que el lenguaje no es más que una invención caprichosa de las masas hablantes, un acuerdo, un pacto mudo entre hombres, pero que a la vez sus elecciones son demasiado absurdas para pensar que es un reflejo del mundo. De esta forma el que se emplea en la difícil tarea de captar las cosas por medio de las palabras, de recrear el mundo a su alrededor o cualquier mundo que desee, esta estableciendo de esta forma su propia concepción, pero no así el mundo en sí mismo . Así se puede pensar que el profesor enuncia que ningún mito es más verdadero o mentiroso que cualquier tratado científico, histórico, o de lo que se quiera elegir, pero como dicen quienes critican a los cuentos de hadas, escrito bellamente, o con hilos de plata.


Ma. Eugenia Tuiti Sanllorenti

Glosario: Las Palantíri


Las Palantíri eran rocas negras pulidas y esféricas. En su interior mostraban escenas lejanas en el tiempo y el espacio, en especial cosas próximas a otra palantír; en consecuencia era posible emplear dos Piedras para comunicarse. Una persona de voluntad fuerte podía aprender a controlar la palantír y con ella mirar donde y cuando deseara.

Estas “piedras videntes” fueron construidas por los elfos, quienes entregaron siete de ellas a Amandil de Andúnië. A la caída de Númenor, Elendil llevó las palantíri a la Tierra Media y las distribuyó por todo su reino. Colocó la principal en la Cúpula de las Estrellas de Osgiliath; esa piedra sola podía ver a todas las otras al mismo tiempo. Las restantes se dejaron en Minas Ithil, Minas Anor, Orthanc, Annúminas, Elostirion en las Colinas de la Torre y en la Torre de Amon Sûl. Tras la caída de Elendil, los Eldar (elfos) tomaron la palantír de las Colinas de la Torre, que sólo miraba hacia las Tierras Imperecederas. Esa piedra partió a bordo del navío blanco de la Última Cabalgata de los Guardianes de los Anillos.
Dos de los reinos en los que se dividió Arnor, Rhudaur y Cardolan codiciaron mucho tiempo la de Amon Sûl, pues se trataba de la piedra principal del Reino del Norte; las otras dos estaban en manos de Arthedain (el tercer reino de Arnor) y los Elfar. En 1409 de la Tercera Edad, a pesar de que la Torre de Amon Sûl fue destruida por Angmar,

Arthedain conservó la palantír y la llevó a Fornost. Finalmente esas dos piedras (la de Amon Sûl y la de Annúminas) se perdieron en el mar con el naufragio de Arvedui, último rey de Arthedain.

Por otra parte, en Gondor, la palantír de Osgiliath se perdió cuando la ciudad ardió durante la Lucha entre Parientes. Los Nazgûl tomaron la de Minas Ithil (posteriormente Minas Morgul), y Sauron pasó a tener control sobre la piedra, lo cual volvió peligrosa la utilización de las demás, en especial la de Minas Anor (luego Minas Tirith) que era la más afín a la Piedra de Ithil.

Desde aquel momento, ni Reyes ni Senescales de Gondor volvieron a utilizar la piedra, hasta que Denethor II, de carácter sombrío desde la muerte de su esposa, durante la Guerra del Anillo sintió que necesitaba el conocimiento que la palantír podía proporcionarle para contrarrestar a Sauron. Sin embargo, Sauron manipuló las visiones y atacó la mente de Denethor hasta tal punto que el Senescal enloqueció durante la Batalla de los Campos del Pelennor y se prendió fuego con la palantír en las manos. Desde entonces, la única imagen que pudo verse en ella -excepto si quien la miraba tenía una voluntad muy fuerte- fue la de dos manos ardiendo.

La séptima palantír, la de Orthanc, no se utilizó durante buena parte de la Tercera Edad. En el 2759 Saruman fue hasta Orthanc para buscar la piedra, pero al usarla fue atrapado por Sauron. Durante la Guerra del Anillo, Gríma arrojó la piedra de Orthanc por una ventana de la torre y la recuperó Aragorn, que como legítimo usuario la sometió a su voluntad. Con la palantír de Orthanc Aragorn descubrió muchas cosas, incluyendo la flota de corsarios que se acercaba a Gondor, y con dicho conocimiento planeó la estrategia que permitió la victoria del Oeste en la Batalla de los Campos del Pelennor.
Después de la Guerra del Anillo, Aragorn empleó la palantír para ver el estado de su reino.

Fuente: Guia Completa de la Tierra Media, Robert Foster

Otros Mundos: Maestros de lo Fantástico - G.K. Chesterton


Gilbert Keith Chesterton nació en Londres en 1874, en el seno de una familia de clase media. Según recuerda en su Autobiografía, el fin del colegio secundario y la consiguiente dispersión de los amigos lo introdujeron en un tiempo lleno de "dudas, morbos y tentaciones". En medio de un ambiente ateo, era él "un completo agnóstico". Por ese entonces se acercó al ocultismo, participó en reuniones para "iniciados" y centró su atención en la literatura espiritista y teosófica, mientras cursaba en el University College de Londres dibujo, pintura, literatura, francés y latín.
En 1895 dejó la Universidad sin haber terminado sus estudios y comenzó a trabajar en Londres para los editores Redway y Fisher Unwin. Inició su carrera literaria redactando artículos sobre arte y política para periódicos. En el año 1900 publicó su primer libro: la colección de poemas Greybeards at play. A éste lo siguieron las biografías de Robert Browning (1903) y Charles Dickens (1906); y las novelas El Napoleón de Notting Hill (1904), que critica al mundo mecanizado moderno destacando las virtudes de épocas anteriores, y El hombre que fue jueves (1908), que denuncia la decadencia cultural de finales del siglo XIX.
Con el paso del tiempo, Chesterton fue alejándose del ocultismo y renovó su fe cristiana (por entonces anglicana). En el año 1900 conoció al joven historiador Hilaire Belloc, con el que fundaría un diario para exponer sus ideas. En 1901 contrajo matrimonio con Frances Blogg, una joven y bella cristiana practicante, a quien conoció durante el otoño de 1896 y de quien se enamoró a primera vista.
En 1907 conoció al padre O'Connor, un sacerdote católico que igualaba a Chesterton en inteligencia y simpatía. Se sorprendió al comprobar que éste había sondeado los abismos del mal con mucha mayor profundidad que él: "Que la Iglesia Católica estuviera más enterada del bien que yo, era fácil de creer. Que estuviera más enterada del mal, me parecía increíble. El padre O'Connor conocía los horrores del mundo y no se escandalizaba, pues su pertenencia a la Iglesia Católica le hacía depositario de un gran tesoro: la misericordia". En la figura del padre O¨Connor se inspiraría Chesterton para crear al Padre Brown, el personaje principal de una exquisita serie de cuentos policiales cuya recopilación más famosa se titula El candor del Padre Brown.
En 1922 dejó la iglesia anglicana para unirse a la católica. Al año siguiente publicó una biografía de San Francisco de Asís y, en 1925, El hombre eterno, que presenta la concepción cristiana de la historia. A pedido de los editores de la biografía de San Francisco, escribió diez años después una biografía de Santo Tomás de Aquino: "el mejor libro que se ha escrito jamás sobre santo Tomás", según palabras de Étienne Gilson.

Habiendo publicado en vida cerca de cien libros, murió el 14 de junio de 1936 en su casa de Beaconsfield. Notificado de su muerte, el papa Pío XI le otorgó el título de Defensor Fidei. Y el filósofo rumano Mircea Eliade, a los pocos días del deceso, dijo: "La literatura inglesa ha perdido al ensayista contemporáneo más importante, y el mundo cristiano a uno de sus más preciosos apologistas. Inglaterra está más triste y confusa después de la desaparición de G.K Chesterton".

Su contextura física era desproporcionadamente grande, por lo que algunos lo comparan con el "buey mudo" (Tomás de Aquino). Además del enorme físico y la inteligencia punzante, lo caracterizaban el buen humor y la risa franca y contagiosa. Solía bromear con expresiones como "Por lo que respecta a mi peso, nadie lo ha calculado aún".
A lo largo de su vida fue distinguido por diferentes instituciones: recibió grados "honoris causa" de las universidades de Edimburgo, Dublín y Notre Dame, y fue nombrado Caballero de la Orden de San Gregorio el Grande.

Nicolás Carcharoth Albaitero

Bibliografía

El Padre Brown
1911 - La inocencia del Padre Brown
1914 - La Sabiduría del Padre Brown
1926 - La Incredulidad del Padre Brown
1927 - El Secreto del Padre Brown
1935 - El Escándalo del Padre Brown
1929 - Father Brown Omnibus. Recopilación de relatos del Padre Brown.

Libros de no Ficción
1905 - Herejes
1908 - Ortodoxia
1910 - Lo que está mal en el mundo
1911 - Apreciaciones y críticas sobre las obras de Charles Dickens
1913 - La era victoriana en literatura
1914 - La barbarie en Berlín o El apetito de la tiranía
1917 - Una historia corta de Inglaterra.
1919 - Impresiones irlandesas
1920 - La Nueva Jerusalén, libro de viajes de naturaleza miscelánea.
1920 - La Superstición del Divorcio
1925 - El hombre eterno
1927 - La iglesia católica y conversión
1928 - ¿Estamos de Acuerdo?, texto del debate entre Chesterton y George Bernard Shaw con Hilaire Belloc, como moderador.
1930 - The Resurrection of Rome, libro de viaje de Chesterton sobre su ida a Roma en 1929.
1936 - Autobiography. Autobiografía del autor

Libros de Ficción
1904 - El Napoleón de Notting Hill
1905 - El club de los negocios raros
1908 - El hombre que fue Jueves
1909 - La esfera y la cruz
1912 - El hombre vida
1913 - Magic (Comedia fantástica con preludio y tres actos)
1914 - La taberna errante
1922 - El hombre que sabía demasiado
1925 - Cuentos de arco largo
1927 - El Retorno de Don Quijote.
1929 - El Poeta y los Lunáticos.
1930 - El club de los incomprendidos
1937 - Las paradojas del Sr. Pond

Libros de Poemas
1900 - Barba Grís en Escena
1900 - El Caballero Salvaje y Otros Poemas.
1911 - La balada del Caballo Blanco
1915 - Poemas
1922 - La balada de Santa Bárbara y otros poemas.
1926 - La reina de siete espadas, libro de 24 poemas religiosos.
1927 - Colección de Poemas de G.K. Chesterton.
1930 - La Tumba de Arturo. Poema que compara la figura del rey Arturo con la de Cristo.

Recopilación de Ensayos
1901 - The Defendant
1902 - Doce Tipos
1905 - All Things Considered
1909 - Tremendous Trifles
1911 - Alarms And Discursions
1923 - Fancies Versis Fads
1927 - The Outline of Sanity
1933 - All I Survey
1935 - The Well and the Shallows
1950 - El Hombre Común
1964 - The Spice of Life and Other Essays
1975 - The Apostle and the Wild Ducks

Biografías
1903 - Robert Browning
1904 - G.F. Watts
1906 - Charles Dickens
1909 - George Bernard Shaw
1910 - William Blake
1923 - San Francisco de Asís
1925 - William Cobbett
1927 - Robert Louis Stevenson
1927 - The Judgment of Dr. Johnson,
1932 - Chaucer
1933 - Santo Tomás de Aquino

Otros Mundos: Gattaca [Cine]

¿Es posible definir el destino del hombre desde su nacimiento? ¿Pueden las personas luchar contra el pronóstico de la ciencia? Aldous Huxley, en Un Mundo Feliz (1932), ya nos presentó una situación donde se plantean estas incógnitas. Casi 70 años después, Andrew Niccol (nominado al Oscar por mejor guión original en (The Truman Show) debuta en la pantalla grande como director de la película Gattaca para mostrarnos una sociedad donde es posible la selección genética casi al extremo; y donde una persona luchará por demostrar que sí es posible cambiar su destino.
En un mundo donde la mayoría de las personas nace por medio de manipulación genética que posibilita el nacimiento de un niño “a la carta”; sin defectos y con las características deseadas por los padres, Vincent Freeman (Ethan Hawke) es concebido de manera tradicional. Esto le impide tener las mismas oportunidades que los que recibieron dicho tratamiento (también llamados Válidos) ya que desde pequeño se le pronosticaron variadas complicaciones, como Miopía acelerada o problemas cardíacos que le vaticinan una corta esperanza de vida. Como consecuencia, sus padres optaron por tener un segundo hijo de manera artificial, un niño fuerte y libre de toda enfermedad.
Ya en su juventud Vincent anhelaba ir al espacio pero, por su condición de “no válido”, es consciente de que nunca podrá ser elegido para esa labor. Aquí comienza la lucha del protagonista por hacer realidad su sueño, yendo en contra de todo lo que la ciencia le había predestinado.
Esta es una película de ciencia ficción donde afortunadamente el guión cuenta más que los efectos especiales, algo poco común últimamente. Dotado de una excelente fotografía y escenas muy logradas, la ambientación nos muestra un futuro con elementos (como automóviles y vestimentas) propios de la década del 50, y decorados amplios, fríos y sugestivos que le otorgaron una nominación al Oscar (Dirección Artística y Decorados en 1997). El film, que posee también muchas características de policial, cuenta con un gran elenco integrado por: Ethan Hawke, Uma Thurman y Jude Law.
En cuanto a la temática: por un lado la realidad va dejando atrás a la ciencia ficción, ya que hoy en día los avances tecnológicos hacen que cada vez esté más cercana la manipulación genética; y por otro lado nos muestra la esencia misma del ser humano, su esperanza, y la manera en que el espíritu humano confronta los obstáculos y lucha por lo imposible.
Como pocas películas del género, las situaciones de tensión y suspenso por las que pasan los personajes hacen que Gattaca consiga atraparnos en su trama sin necesidad de efectos especiales. Asimismo, nos inserta en un mundo futuro donde la ciencia y la razón prevalecen sobre la naturaleza y los sentimientos, sin embargo, el sueño de un hombre es capaz de hacer la diferencia.
Germán "Fingolfin" Jacome

Otros Mundos: Rick Wakeman - Journey to the Centre Of the Earth

Richard Christopher Wakeman, mejor conocido como Rick Wakeman, fue educado en música clásica como pianista. Es un tecladista célebre por su virtuosidad, y por tocar rodeado de una gran cantidad de equipo. Empezó su carrera musical a fines de los 60, convirtiéndose en uno de los pioneros en el uso de teclados electrónicos. Perteneció a las bandas de rock Spinning Wheel, Strawbs, y Yes. En 1973 inició su carrera en solitario. En esos tiempos vacilaba entre su carrera solista y Yes, la banda que había ayudado a reformular. De hecho, cuando él se incorporó fue cuando Yes obtuvo definitivamente el sonido con el que pasaría a la historia y con el que se convertiría en el grupo más exitoso del rock progresivo. Durante su carrera, Wakeman a menudo ha sorprendido al público con ideas muy vanguardistas. Además de grabar numerosos álbumes, también ha compuesto bandas sonoras y tocado en discos de otros músicos, demostrando ser un virtuoso del piano y de los teclados en general.
Completó en aquellos años 70 los discos que fueron conocidos como "música épica"; The Six Wives of Henry VIII, The Myths and Legends y Journey to the Centre of the Earth.
Este último cuenta con más de una particularidad. La obra, adaptada de la novela de Julio Verne a una opera Rock, fue grabada en vivo en enero de 1974, en el Royal Festival Hall, con la Orquesta Sinfónica de Londres y el English Chamber Choir. Relata el primer descenso al centro de la tierra, con la narración de David Hemmings, que transporta al público a un mundo de sueños, y lo guía a través del relato. La obra se compone de cuatro partes (o movimientos): The Journey, Recollection, The Battle y The Forest. Como dice el rubio músico, los teclados eléctricos estaban en su infancia y todavía no se había escuchado hablar de grabaciones digitales. A pesar de eso, vendió desde entonces doce millones y medio de placas.
Veinticinco años después, Wakeman se dio el gusto de componer una segunda parte de su exitoso disco, y la tituló "Return to the Centre of the Earth" (1999). En esta versión de fin de siglo de aquel sueño de Verne, lo vuelve a acompañar la Orquesta Sinfónica de Londres y el English Chamber Choir. Sí ha cambiado el narrador, y en este caso es el actor Patrick Stewart el encargado de comenzar la obra con esas palabras que prometen una buena historia: "El 24 de mayo de 1963, el profesor Lidenbrook y su sobrino Axel descubrieron un pergamino oculto en un libro del siglo XII..."
Bienvenidos al mundo de las aventuras.


Julia Gûl Laurë Yohai

Los Libros del Profesor: El Hobbit

Su primera obra conocida en todo el mundo, que surgió como un cuento para niños; supuestamente independiente del mundo y de la mitología que había creado, pero que en última instancia, tuvo cabida en la historia de la Tierra Media. "El Hobbit" o "Historia de Una Ida y Una Vuelta" incursionó en el mundo literario con la aparición del simpático Hobbit Bilbo Bolsón (Baggins), quien se lanza a una emocionante aventura con un grupo de enanos exiliados y el reconocidísimo mago Gandalf, en busca del tesoro de los enanos de Erebor, y la restauración del Reino Bajo la Montaña. Para lograr esto deben pasar por varios peligros como enfrentarse a Smaug, el dragón que se había apropiado del tesoro.



Bibliografía de JRRT
[1937] El Hobbit
[1945] Hoja, de Niggle
[1949] Egidio, el Granjero del Ham
[1954-55] El Señor de los Anillos
[1962] The Adventures of Tom Bombadil
[1964] Árbol y Hoja
[1967] El Herrero de Wootton Mayor

Bibliografía póstuma
[1976] Cartas de Papá Noel
[1977] El Silmarillion
[1979] Pinturas y Dibujos de J.R.R. Tolkien
[1980] Cuentos Inconclusos
[1980] Poemas de J.R.R. Tolkien
[1983] HdlTM 1 - Cuentos Perdidos 1
[1984] El Señor Bliss
[1984] HdlTM 2 - Cuentos Perdidos 2
[1985] HdlTM 3 - Las Baladas de Beleriand
[1986] HdlTM 4 - La Formación de la Tierra Media
[1987] HdlTM 5 - El Camino Perdido
[1988] HdESdlA 1 - El Retorno de la Sombra
[1989] HdESdlA 2 - La traición de Isengard
[1990] Cartas de J.R.R. Tolkien
[1990] HdESdla 3 - La Guerra del Anillo
[1992] HdESdlA 4 - El Fin de la Tercera Edad
[1992] HdlTM 6 - La Caída de Númenor
[1993] HdlTM 7 - El Anillo de Morgoth
[1994] HdlTM 8 - La Guerra de las Joyas
[1996] HdlTM 9 - Los Pueblos de la Tierra Media
[1998] Roverandom
[1998] Los monstruos y los críticos, y otros ensayos
[2006] Las Aventuras de Tom Bombadil
[2007] Los Hijos de Húrin

Escritura Tengwar: El alfabeto de los Elfos

Décadas atrás, cuando J. R. R. Tolkien escribió su serie de libros fantásticos: “El Hobbit” y “El Señor de los Anillos”, describió una raza de Elfos dueños de una rica historia, lenguaje y cultura. No todos los elfos hablaban la misma lengua. Los idiomas más importantes eran: “Quenya” (El idioma de los altos elfos) y “Sindarin” (El idioma de los elfos grises). En los inicios de su historia ellos inventaron un alfabeto para escribir sus lenguajes. El alfabeto élfico más antiguo eran los “Sarati de Rúmil”. Más tarde, Feanor de los Noldor, inspirado en el alfabeto de Rúmil, creó un sistema de escritura revisado. El alfabeto feanoriano fue diseñado para ser un sistema de escritura en que las características formales de las letras correspondieran a las características de los sonidos asignados a ellas, para usar con pluma o pincel.

En las formas más tempranas del alfabeto, los sonidos vocales eran representados por símbolos llamados: “Tehtar”. Los símbolos Tehtar eran colocados encima y debajo (y a veces dentro) de las letras Tengwar. Habían cinco símbolos Tehtar estándar, representando los cinco sonidos vocales más comunes (a, e, i, o, u). Éstos eran frecuentemente colocados encima de las letras Tengwar. Pero el número usado de símbolos de vocal, y dónde eran puestos éstos variaba mucho según la lengua.

Formas más tardías los Tengwar usaban letras individuales para representar sonidos vocales únicos. Esta forma se llamaba “escritura llena”.
Los Tengwar se convirtieron en un sistema de escritura muy flexible que fue adaptado fácilmente a los idiomas de una gran cantidad de pueblos distintos. Debido a su flexibilidad era posible tener muchas versiones diferentes del sistema para un mismo lenguaje.

En este artículo, les acercamos los caracteres más conocidos, así como también las vocales para escritura “llena”. La versatilidad de este alfabeto, permite que se lo adapte para escribir en cualquier idioma, no sólo en los creados por Tolkien.

Habitualmente, el Smial Ettelpesir, realiza talleres de escritura Tengwar donde se analiza en profundidad las distintas variantes de escritura, a la vez que se realizan prácticas con los elementos adecuados (tinta, pluma, papel y secante). Por consultas o dudas sobre este instructivo básico (que no es más que una mera aproximación al tema), pueden escribirnos a ettelpesir@tolkien.org.ar


Paula "Eowyn" Presti

Otros Mundos: Batman: El Regreso del Caballero Oscuro [Frank Miller]

“Algo se mueve, invisible… algo aspira el aire viciado… y silba. Se desliza con elegancia… ojos brillantes, insensibles al amor, la alegría, la pena… aliento cálido con el sabor de enemigos caídos… el hedor de los muertos…los condenados…. Sin duda, el superviviente más feroz… el guerrero más puro… contemplando, odiando…” El enorme murciélago vuela desafiante ante la vista de un Bruce Wayne de cincuenta y cinco años, ya retirado hace diez de la vida de superhéroe.
En su ausencia los delincuentes y sus bandas proliferaron como “insectos y roedores” a lo largo de Gotham City, la mayor y más terrible de todas ellas “Los mutantes” domina la ciudad en una ola de asesinatos y carnicería usan “un arma de cobardes, de mentirosos. Matamos… tan a menudo… porque… lo hemos hecho fácil… demasiado fácil… nos ahorramos… la suciedad… y el trabajo…”
Mientras tanto, Bruce contempla cómo la ciudad se sumerge en la resignación, y se intenta convencer de que su lucha ha terminado ya… “El hombre que le robó todo el sentido a mi vida podría estar ahí mismo… PERO NO, no es él, él se resistía a apretar el gatillo. Se sintió enfermo y culpable cuando lo hizo. Él solo quería dinero. Fui lo bastante ingenuo como para considerarle una escoria. Estos… estos son sus hijos. Una raza más pura… y este mundo es suyo”… “y ahora el polvo se acumula aquí en la Baticueva igual que en mi alma”.
Pero algo arde en el interior del resignado Wayne, y lucha por liberarse…
“enciendo el motor. Responde como si fuese ayer… Es ayer…”

Y lo logra…
Así comienza la renovada lucha de Batman contra la escoria de Gotham City, acompañada de la resurrección de algunos de sus más temibles enemigos, como Two-Face (Dos-Caras) y el Joker (Guasón).

Pero el gobierno de los Estados Unidos, sumido en una crisis por tensiones con el bloque soviético, pronto se comienza a impacientar ante los métodos “Psicóticos - aberrantes - moralmente insolventes - políticamente peligrosos - fascistas - reaccionarios y paranoides”, que utiliza Batman en su guerra personal (así los definen en un programa de televisión controlado por el mismo gobierno). Por ese motivo decide enviar a su “Marioneta” a detenerlo…
“fue a ti a quien usaron en nuestra contra, Bruce. Tú fuiste quien jugó duro…. Tu fuiste el único que se rió… con esa risa tuya que da miedo… -claro que somos criminales- dijiste siempre hemos sido criminales… tenemos que serlo-”

Nada más y nada menos que Superman…

Esta genial obra de Frank Miller (guión y dibujo) Klaus Janson (Tinta) y Lynn Varley (color) publicada originalmente por DC Comics bajo el nombre de Batman: The Dark Knight Returns, fue presentada en cuatro entregas (El regreso del Caballero Oscuro, El triunfo del Caballero Oscuro, La caza del Caballero Oscuro, La caída del Caballero Oscuro) entre Febrero y Junio de 1986. El trabajo artístico que deja la impronta de este magnífico dibujante y guionista, concentra y revive en sí la diluida esencia sombría de Batman…

Jerónimo #5 Campagnoli

Bebé Nazgûl, por Uroboros