Para los que no tememos a los templarios ni buscamos el santo grial o algún código o sociedad secreta necesaria para entender las cruzadas, este es un viaje fenomenal, ominoso y hasta se diría filosófico. Si uno va en busca del santo grial y quiere recorrer los pasos de Tristán o alguno de los héroes de tiempos casi olvidados, esta trilogía puede tener cientos de sorpresas y hasta algún mensaje escondido (o no tanto en algunos casos) acerca de lo que en realidad significaron las cruzadas. También ilustra acerca del rol protagónico que éstas tuvieron en la historia económica y social de una Europa que recién daba sus primeros pasos luego del Imperio Romano y que abrazaba al cristianismo como religión de una forma quizá exagerada, ayudada frecuentemente por las sulfurosas y autoritarias diatribas de una iglesia que en muchos casos estaba ejerciendo las funciones del estado o bastante metida en sus asuntos.
Decir que es la historia de un hombre sería minimizar la tarea que implica la elaboración de una Trilogía ¡Tres libros! Este hombre posee una historia y una herencia que nos hace querer ir a la ciudad Santa de Jerusalén y reclamarla como lo que en realidad es, un monumento al ansia del género humano por acercarse a Dios, a esa entidad que nos inspira a lo más excelso y en cuyo nombre muchas veces se han cometido las mas horrendas atrocidades. Sin embargo, no es de esto de lo que hablan estas tres partes de una historia que nos lleva por caminos religiosos y humanos de una forma vigorosa y a la vez exquisita.
“Camino a Jerusalén” (el primer libro) nos introduce en la historia. En el año 1150 nace Arn Magnusson, hijo de Sigrid y Magnus, ambos de importantes estirpes emparentadas con los linajes reales noruegos y suecos. Arn es acogido por los monjes cistercienses en el monasterio de Varnhem, donde recibe la mejor educación espiritual y terrenal de su época. Cuando regresa a casa a los diecisiete años se ve envuelto en las intrigas de los pretendientes al trono de una Suecia destrozada por las luchas por el poder. Tras su vida en el monasterio se encuentra también por primera vez ante la mujer, el deseo y el amor. Dos hermanas encienden su llama, un crimen que según la ley godo-occidental exige el mayor de los castigos: la Iglesia condenará a Arn a convertirse en caballero templario en Tierra Santa. Ha comenzado el camino a Jerusalén.
Una vez en Tierra Santa, el caballero Arn Magnusson o Al Ghouti como se lo conocía en Palestina y de una forma en la que no se podía ver otra cosa que la mano de Dios, salva la vida de nada más ni nada menos que Yussuf Ibn Saladd-Din, a quien los cristianos llamaban Saladino. Es a partir de esta charla (en un árabe que sorprendió a sus enemigos) que descubren que no se encuentran hablando con el enemigo, sino con otro ser humano y como se desprende de las palabras de Fakhr, hermano de Saladino : “ Si todos los enemigos fuesen como Al Ghouti nunca venceríamos, pero por otra parte si todos nuestros enemigos fuesen como él, no sería necesario luchar” Y es así que la guerra en Tierra Santa y la posterior derrota de los cruzados respondió a que Dios, cansado de las iniquidades y pecados decidió castigarlos como antes había hecho con sus hijos musulmanes.
En el año 1192, después de veinte años de caballero templario, Arn vuelve a Götaland, su tierra, con grandes proyectos y una enorme fortuna para realizarlos. En primer lugar, ansía reencontrarse con su amada Cecilia para formar una familia y, en segundo, tiene que pensar en una forma de buscar la paz entre los linajes enfrentados. Arn trae consigo un grupo muy variado de constructores, artesanos y médicos, tanto cristianos como sarracenos, que aportarán sus conocimientos para ayudarlo. Estos inmigrantes y todo lo que Arn ha aprendido en sus años de exilio serán el punto de partida para una nueva época en toda Europa y establecerán los cimientos sobre los que se asentará un nuevo concepto de Estado.
La épica batalla de Gestilren en 1210 es el punto culminante de "Regreso al Norte", la tercera y última parte del relato de Jan Guillou acerca de Arn Magnusson y Cecilia Algotsdotter y de la creación del reino de Suecia a finales del siglo XII.
Periodista de profesión, nacido en Suecia en 1944, Jan Guillou retrata en estos libros el mundo del Medievo en Europa y Jerusalén a través del personaje Arn Magnusson. “Yo soy periodista, no escribo ni una sola línea, no aporto ningún dato que no esté comprobado”, explica el autor y agrega que trabajó durante cinco años en esta trilogía aunque ya había alcanzado fama internacional con su serie de novelas de espías, protagonizadas por Carl Gustaf Gilbert Hamilton, de las que ha vendido más de cuatro millones de ejemplares. Es el autor más vendido de Suecia junto con Astrid Lindgren. Trabajó como periodista y comenzó su carrera de escritor en los años setenta, publicando tanto novelas como obras de no ficción. El primero de los libros de la saga Hamilton apareció en 1986, y hasta hoy ha sido traducido a quince idiomas.
El origen de esta Trilogía se encuentra en 1996, cuando el escritor estuvo inmovilizado durante dos días en un hotel de Asia Central. “Lo único que podía hacer era ver la CNN. Comprobé cómo los Estados Unidos estaban gestando una segunda guerra de religiones, cómo sus medios demonizaban al musulmán y lo identificaban como el enemigo. Se está gestando una guerra muy larga de la que seguramente no veré su final”. En 1998, Guillou decidió escribir su ambiciosa Trilogía de las Cruzadas, una obra magnífica ambientada en el norte de la Europa del siglo XII que se ha convertido en un auténtico fenómeno de ventas desde que se publicó en Suecia en 1999. Allí se ha organizado una ruta turística basada en el viaje que realiza el protagonista de esta trilogía. Es el escritor con más éxito de Suecia, además de un periodista combativo y polémico. En 1973 desenmascaró una red secreta de espionaje sueca, aunque la independencia de su investigación, que divulgó innumerables documentos secretos, le costó una condena de un año de cárcel.
La redacción de esta serie de novelas sobre las cruzadas supuso también para el escritor reinventar un lenguaje del que no quedaban referencias documentales. "En Suecia apenas se conservan textos medievales, escribir este libro fue como crear música", un ritmo especial en la narración que se ha intentado transmitir en sus traducciones al castellano y catalán. La trilogía se ha convertido en todo un fenómeno social en su país.
Alejandro "Sauron" Amaya


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