Los Istari o Magos- eran Maiar (espíritus del mismo orden que los Valar, pero de menor jerarquía) enviados a la Tierra Media en forma humana por los Valar, como mensajeros para ayudar en la lucha contra Sauron; el término “ángel encarnado” es bastante correcto. El hecho de verse encarnados en forma humana limitaba su poder, ya que su misión era aconsejar e inspirar a los pueblos de la Tierra Media la manera de resistir a Sauron, y no hacer el trabajo por ellos. La principal tentación a la que se hallaban sometidos era, pues, la de dominar otras voluntades en un intento de acelerar el proceso; de hecho, uno de las principales prioridades de su misión era evitar que Sauron hiciera eso mismo.
Los Valar enviaron cinco Maiar a la Tierra Media, pero sólo tres de ellos aparecen de modo directo en las historias que han llegado hasta nosotros: Saruman el Blanco, Gandalf el Gris y Radagast el Pardo. Sin embargo, Gandalf fue el único que permaneció fiel a su misión, y tuvo éxito al colaborar de modo decisivo en la derrota de Sauron.
Los otros dos magos eran Alatar y Pallando, y se sabe muy poco acerca de ellos, excepto que iban vestidos de azul, por lo que eran llamados Magos Azules. Se sabe que se encaminaron al este de la Tierra Media, y es de suponer que por mandato directo de los Valar. Se dice que cuando los Istari llegaron por vez primera a la Tierra Media, Saruman y los Magos Azules viajaron al este, pero que solo Saruman regresó. En el Ensayo sobre los Istari, Tolkien dice: “De los Azules poco se supo en el oeste; porque fueron al este con Saruman, pero nunca retornaron, y no se sabe si se quedaron en el este en cumplimiento de la misión que les fuera encomendada, o perecieron, o fueron capturados por Sauron, como sostuvieron algunos, y convertidos en sus sirvientes”. (Cuentos Inconclusos, Cuarta Parte “Los Istari”, pág. 284).
Y en una de sus cartas dice: “Realmente no tengo ningún conocimiento claro de los otros dos Magos, pues no conciernen a la historia del Noroeste. Creo que fueron como emisarios a regiones distantes fuera del territorio de los Númenóreanos: misioneros en tierras 'ocupadas por el enemigo', por así decir. Nada sé del éxito que pudo haber tenido su misión; pero me temo que fracasaron, como fracasó Saruman, aunque sin duda de modo diferente; y sospecho que fueron fundadores de cultos secretos y tradiciones 'mágicas' que perduraron después de la Caída de Sauron”.(JRR Tolkien Cartas, Nº 211, pág. 327).
De Radagast, se dice que fracasó en su misión, pero no cabe duda de que su “fracaso” no fue tan completo como el de otros. Dice Tolkien en el ensayo sobre los Istari: “En verdad, de todos los Istari, sólo uno permaneció fiel, y ése fue el último en llegar. Porque Radagast, el cuarto, se enamoró de muchas bestias y pájaros que moraban en la Tierra Media, y abandonó a los Elfos y a los Hombres, y pasó sus días entre las criaturas silvestres”.
Ciertamente, Radagast nunca llegó a ser malvado del modo en que lo fue Saruman. La cita indica, sin embargo, que abandonó su misión, atraído por las criaturas de la Tierra Media. No obstante, esta cita también sugiere que tal vez la misión de Radagast no era relacionarse con las criaturas salvajes de la Tierra Media, sino crear vínculos entre ellas y los Hijos de Ilúvatar (elfos, hombres, enanos y hobbits). De hecho, sus amigos los pájaros proporcionaron mucha información al Concilio de los Sabios acerca de los movimientos del enemigo, pero dado que Saruman fue durante mucho tiempo cabeza de ese Concilio, la mayor parte de esa información no llegó a ser de mucha ayuda. Por otro lado, la forma en que las águilas solían llegar siempre a las batallas de finales de la Tercera Edad pudo deberse en parte a la influencia de Radagast.
De todos modos, no sabemos lo que ocurrió con Radagast al finalizar la Tercera Edad. Es posible, sin embargo, que dada la ambigua naturaleza de su “caída” se le hubiese permitido regresar a Valinor.
martes 3 de abril de 2007
Glosario: Los Balrogs
Los Balrogs son Maiar, o espíritus primordiales, que Morgoth, el Señor Oscuro de la Primera Edad, atrajo a su servicio. Adoptaron una forma física poderosa y terrible. La palabra Balrog significa “Demonio de Poder” en el idioma Sindarin.
Después de la Guerra de la Cólera algunos Balrogs escaparon a la ira de los Valar. El número exacto de Balrogs originales no se conoce, ni tampoco el de aquellos que lograron ocultarse. Eran posiblemente de aspecto humano, aunque mucho más grandes. Tenían una melena que podía encenderse y estallar en llamas y podían rodearse a sí mismos de oscuridad. La mejor descripción de un Balrog es, obviamente, la que se da en el capítulo “El Puente de Khazad-Dûm”: “Algo asomaba detrás de los Orcos. No se alcanzaba a ver lo que era: parecía una gran sombra, y en medio de esa sombra había una forma oscura, quizá una forma de hombre, pero más grande, y en esa sombra había un poder y un terror que iban delante de ella... Las crines flotantes de la sombra se encendieron y ardieron detrás. En la mano derecha llevaba una hoja, como una penetrante lengua de fuego, y en la mano izquierda empuñaba un látigo de muchas colas... El enemigo se detuvo de nuevo, enfrentándolo, y la sombra que lo envolvía se abrió a los lados como dos vastas alas. En seguida esgrimió el látigo, y las colas crujieron y gimieron. Un fuego le salía de la nariz”. (La Comunidad del Anillo - El Puente de Khazad-Dûm, pág. 455 y ss). Algunas personas sostienen firmemente que los Balrogs tenían alas y podían volar. Se basan principalmente en la descripción que se da de él en “La Comunidad del Anillo”: “El Balrog avanzó lentamente, y de pronto se enderezó hasta alcanzar una gran estatura, extendiendo las alas de muro a muro...”. (Ob. Cit., pág. 456).
Sin embargo, esta narración está precedida por una descripción que indica que la oscuridad que lo envolvía era como dos vastas alas. Tolkien era muy estricto en el uso de las palabras. Si el Balrog hubiera tenido alas, él no habría usado la palabra “como”. Pero el uso que le da indica que la oscuridad del Balrog era tangible y se asemejaba a unas alas; no que en realidad las tuviera.
Los Balrogs fueron responsables de la muerte de algunos Reyes Supremos de los Noldor, y de los Elfos en general. Su lista de víctimas incluye a Fëanor, Fingon, Ecthelion, y Glorfindel. Una vez despierto, el Balrog de Moria dio muerte a Durin VI en Khazad-dûm en el año 1980 de la Tercera Edad y a Náin I un año después. Este mismo Balrog luchó con Gandalf en el Puente de Khazad-dûm. Podría decirse que este Balrog, efectivamente mató a Gandalf, aunque fue también muerto por él. Puede verse pues, claramente, que los Balrogs llevaron a la perdición a muchos personajes importantes.
Después de la Guerra de la Cólera algunos Balrogs escaparon a la ira de los Valar. El número exacto de Balrogs originales no se conoce, ni tampoco el de aquellos que lograron ocultarse. Eran posiblemente de aspecto humano, aunque mucho más grandes. Tenían una melena que podía encenderse y estallar en llamas y podían rodearse a sí mismos de oscuridad. La mejor descripción de un Balrog es, obviamente, la que se da en el capítulo “El Puente de Khazad-Dûm”: “Algo asomaba detrás de los Orcos. No se alcanzaba a ver lo que era: parecía una gran sombra, y en medio de esa sombra había una forma oscura, quizá una forma de hombre, pero más grande, y en esa sombra había un poder y un terror que iban delante de ella... Las crines flotantes de la sombra se encendieron y ardieron detrás. En la mano derecha llevaba una hoja, como una penetrante lengua de fuego, y en la mano izquierda empuñaba un látigo de muchas colas... El enemigo se detuvo de nuevo, enfrentándolo, y la sombra que lo envolvía se abrió a los lados como dos vastas alas. En seguida esgrimió el látigo, y las colas crujieron y gimieron. Un fuego le salía de la nariz”. (La Comunidad del Anillo - El Puente de Khazad-Dûm, pág. 455 y ss). Algunas personas sostienen firmemente que los Balrogs tenían alas y podían volar. Se basan principalmente en la descripción que se da de él en “La Comunidad del Anillo”: “El Balrog avanzó lentamente, y de pronto se enderezó hasta alcanzar una gran estatura, extendiendo las alas de muro a muro...”. (Ob. Cit., pág. 456).
Sin embargo, esta narración está precedida por una descripción que indica que la oscuridad que lo envolvía era como dos vastas alas. Tolkien era muy estricto en el uso de las palabras. Si el Balrog hubiera tenido alas, él no habría usado la palabra “como”. Pero el uso que le da indica que la oscuridad del Balrog era tangible y se asemejaba a unas alas; no que en realidad las tuviera.
Los Balrogs fueron responsables de la muerte de algunos Reyes Supremos de los Noldor, y de los Elfos en general. Su lista de víctimas incluye a Fëanor, Fingon, Ecthelion, y Glorfindel. Una vez despierto, el Balrog de Moria dio muerte a Durin VI en Khazad-dûm en el año 1980 de la Tercera Edad y a Náin I un año después. Este mismo Balrog luchó con Gandalf en el Puente de Khazad-dûm. Podría decirse que este Balrog, efectivamente mató a Gandalf, aunque fue también muerto por él. Puede verse pues, claramente, que los Balrogs llevaron a la perdición a muchos personajes importantes.
Etiquetas:
[Intyale #03],
Glosario
| Reacciones: |
Tol-quién?
Casi todos los tolkiendili (palabra que significa “amigo de Tolkien” y es usada para definir a las personas que siguen su obra), saben que “el profesor” amaba la naturaleza y, en especial, los árboles. Siguiendo con algunas curiosidades de su vida, hoy les quiero contar cómo la naturaleza fue su “refugio” en época de guerra.
En principio hay que recordar que Tolkien estuvo en el frente durante la Primera Guerra Mundial, en ese momento él se enlistó voluntariamente, ya que creía firmemente que debía cumplir con su deber con la patria. Esto queda bien explicado en un pasaje de una carta escrita a su hijo Michael: “… aunque Tolkien por apellido, soy Suffield (apellido materno), por gustos y cualquier rincón de este país sea bello o yermo es para mí un indefinido camino “a casa” como no lo es ningún otro lugar en el mundo…”
Tolkien fue teniente en el decimoprimero batallón de fusileros de Lancashire y estuvo en el frente de la famosa batalla de Somme, que terminó en una masacre donde murieron o quedaron gravemente heridos la mayoría de sus compañeros y amigos. Él se salva milagrosamente pero unos meses después contrae la llamada fiebre de las trincheras, así Tolkien vuelve convaleciente y pasa muchos meses en el hospital de Birmingham.
Es en estos tiempos que se casa con Edith Mary Bratt, comienza a escribir la historia de los silmarils y perfecciona la lengua de los elfos.
Estas líneas nos indican que Tolkien conocía la guerra bien de cerca y le queda en claro que no tenía ni quería tener nada que ver con ella. Pero el destino lo pondría de nuevo frente a un conflicto bélico, así la Segunda Guerra Mundial lo sorprende con dos de sus hijos en el frente de batalla.
Éste fue un golpe muy duro y en una carta a su hijo Michael (que había entrado en la milicia) fechada el 09/06/1941 le escribe: “…Una guerra es suficiente para cualquier hombre. Espero que se te ahorre una segunda. La amargura de la juventud o de la edad madura es suficiente para el curso de una vida: las dos son demasiado. He sufrido una vez lo que tu estás soportando, aunque de modo algo diferente: porque yo era sumamente ineficiente y no tenía nada de militar…”. Sin embargo, algo había que le devolvía la esperanza y le daba consuelo, su jardín, su huerta, su corral, y le escribía a sus hijos sobre esto. En una carta a Christopher del 25/10/1943, dice: “…los álamos ahora no tienen hojas, salvo una ramilla en lo alto, pero aquí abajo octubre todavía está verde y frondoso, en ningún momento lucen los abedules tan hermosos, su piel es blanca como la nieve al pálido sol amarillo y las hojas que restan brillan de un oro flavo…”. En otra carta, también a Christopher, del 01/03/1944 dijo: “… como apenas vi a nadie en las últimas semanas no tengo bromas, ni chistes, ni otro elemento jocoso que registrar… hace todavía mucho frío. Anoche nevó. Pero no hay modo de ignorar la creciente potencia del sol de marzo. Ha brotado el azafrán amarillo y empieza ya el blanco malva, están apareciendo los capullos verdes. Me pregunto qué es lo que piensas de la inversión de las estaciones al sur del ecuador. Será para ti casi el equivalente a principios de septiembre, supongo.
En una nueva misiva a Christopher del 18/04/1944: “… hoy fue un día de grandes acontecimientos, todas tus cartas llegaron juntas (…) lo que cuentas me afligió pero no me sorprendió. ¡Cómo me recuerda mi propia experiencia! (…) Desperdicié mi tarde en trabajos de fontanería y limpieza de las aves de corral, no de tan mala gana, pues están poniendo generosamente. Esta mañana amaneció espléndida, una neblina como a principios de septiembre con un sol nacarado que pronto dio lugar a un azul sereno con la luz plateada de la primavera sobre las flores y hojas. El blanco del membrillo, el verde grisáceo del joven manzano, el verde puro del espino, las espiguillas florecidas aún en los álamos demorados, los narcisos están maravillosos ahora, pero la hierba crece tan deprisa que me siento como un barbero enfrentado con una cola infinita (…) no puedo expresar cuánto te extraño querido, no me importaría si estuvieras mas contento o más útilmente empleado. ¡Qué estúpido es todo! Y la guerra multiplica la estupidez por tres…”
Podría seguir así varias hojas y muchas cartas escritas por el profesor. Cuando me pongo a pensar qué le escribiría yo a una persona querida que está peleando en la guerra no sabría, ¿desesperanza? ¿angustia? ¿o intentaría enviarle un poquito de luz? ¿cómo acercarle una pizca del sabor de la paz?
Tal vez Tolkien encontró la solución al enviarles un color, un aroma, ya que en las trincheras no existe el murmullo de las hojas mecidas por la brisa, no hay aroma a flores, los colores son siempre grises, y casi se debe olvidar que la vida no es eso, es otra cosa, no es el olor a muerte y el estruendo de las bombas.
Con sus cartas el profesor les enviaba esperanzas al saber que afuera la vida continuaba y a la vez él mismo tomaba fuerzas de “ese pedacito de naturaleza” para esperar un día el encuentro con sus hijos, con la paz, con la vida.
Voy a termina con el final de una carta bastante larga enviada a su hijo Christopher el 30/04/1944 que pone de manifiesto su sentimiento: “…según lo muestran las hierbas y los árboles, es pleno mes de mayo, pero los cielos están llenos de estrépitos y alborotos (…) cómo deseo que la “máquina de combustión infernal” no hubiera sido nunca inventada (…) ¡Ahora sólo podemos relacionarnos por esta delgada hoja de papel! (…) me gustaría que pudiera escribirse en runas más allá de la capacidad del arte de Celebrimbor de Acebeda, brillantes como la plata, llenas de visiones y horizontes que se abren en mi mente (…) espero que tu también puedas escapar fortalecido. Cuídate en cuerpo y alma de todo modo adecuado y posible, por el amor que le tienes a tu padre.”
En principio hay que recordar que Tolkien estuvo en el frente durante la Primera Guerra Mundial, en ese momento él se enlistó voluntariamente, ya que creía firmemente que debía cumplir con su deber con la patria. Esto queda bien explicado en un pasaje de una carta escrita a su hijo Michael: “… aunque Tolkien por apellido, soy Suffield (apellido materno), por gustos y cualquier rincón de este país sea bello o yermo es para mí un indefinido camino “a casa” como no lo es ningún otro lugar en el mundo…”
Tolkien fue teniente en el decimoprimero batallón de fusileros de Lancashire y estuvo en el frente de la famosa batalla de Somme, que terminó en una masacre donde murieron o quedaron gravemente heridos la mayoría de sus compañeros y amigos. Él se salva milagrosamente pero unos meses después contrae la llamada fiebre de las trincheras, así Tolkien vuelve convaleciente y pasa muchos meses en el hospital de Birmingham.
Es en estos tiempos que se casa con Edith Mary Bratt, comienza a escribir la historia de los silmarils y perfecciona la lengua de los elfos.
Estas líneas nos indican que Tolkien conocía la guerra bien de cerca y le queda en claro que no tenía ni quería tener nada que ver con ella. Pero el destino lo pondría de nuevo frente a un conflicto bélico, así la Segunda Guerra Mundial lo sorprende con dos de sus hijos en el frente de batalla.
Éste fue un golpe muy duro y en una carta a su hijo Michael (que había entrado en la milicia) fechada el 09/06/1941 le escribe: “…Una guerra es suficiente para cualquier hombre. Espero que se te ahorre una segunda. La amargura de la juventud o de la edad madura es suficiente para el curso de una vida: las dos son demasiado. He sufrido una vez lo que tu estás soportando, aunque de modo algo diferente: porque yo era sumamente ineficiente y no tenía nada de militar…”. Sin embargo, algo había que le devolvía la esperanza y le daba consuelo, su jardín, su huerta, su corral, y le escribía a sus hijos sobre esto. En una carta a Christopher del 25/10/1943, dice: “…los álamos ahora no tienen hojas, salvo una ramilla en lo alto, pero aquí abajo octubre todavía está verde y frondoso, en ningún momento lucen los abedules tan hermosos, su piel es blanca como la nieve al pálido sol amarillo y las hojas que restan brillan de un oro flavo…”. En otra carta, también a Christopher, del 01/03/1944 dijo: “… como apenas vi a nadie en las últimas semanas no tengo bromas, ni chistes, ni otro elemento jocoso que registrar… hace todavía mucho frío. Anoche nevó. Pero no hay modo de ignorar la creciente potencia del sol de marzo. Ha brotado el azafrán amarillo y empieza ya el blanco malva, están apareciendo los capullos verdes. Me pregunto qué es lo que piensas de la inversión de las estaciones al sur del ecuador. Será para ti casi el equivalente a principios de septiembre, supongo.
En una nueva misiva a Christopher del 18/04/1944: “… hoy fue un día de grandes acontecimientos, todas tus cartas llegaron juntas (…) lo que cuentas me afligió pero no me sorprendió. ¡Cómo me recuerda mi propia experiencia! (…) Desperdicié mi tarde en trabajos de fontanería y limpieza de las aves de corral, no de tan mala gana, pues están poniendo generosamente. Esta mañana amaneció espléndida, una neblina como a principios de septiembre con un sol nacarado que pronto dio lugar a un azul sereno con la luz plateada de la primavera sobre las flores y hojas. El blanco del membrillo, el verde grisáceo del joven manzano, el verde puro del espino, las espiguillas florecidas aún en los álamos demorados, los narcisos están maravillosos ahora, pero la hierba crece tan deprisa que me siento como un barbero enfrentado con una cola infinita (…) no puedo expresar cuánto te extraño querido, no me importaría si estuvieras mas contento o más útilmente empleado. ¡Qué estúpido es todo! Y la guerra multiplica la estupidez por tres…”
Podría seguir así varias hojas y muchas cartas escritas por el profesor. Cuando me pongo a pensar qué le escribiría yo a una persona querida que está peleando en la guerra no sabría, ¿desesperanza? ¿angustia? ¿o intentaría enviarle un poquito de luz? ¿cómo acercarle una pizca del sabor de la paz?
Tal vez Tolkien encontró la solución al enviarles un color, un aroma, ya que en las trincheras no existe el murmullo de las hojas mecidas por la brisa, no hay aroma a flores, los colores son siempre grises, y casi se debe olvidar que la vida no es eso, es otra cosa, no es el olor a muerte y el estruendo de las bombas.
Con sus cartas el profesor les enviaba esperanzas al saber que afuera la vida continuaba y a la vez él mismo tomaba fuerzas de “ese pedacito de naturaleza” para esperar un día el encuentro con sus hijos, con la paz, con la vida.
Voy a termina con el final de una carta bastante larga enviada a su hijo Christopher el 30/04/1944 que pone de manifiesto su sentimiento: “…según lo muestran las hierbas y los árboles, es pleno mes de mayo, pero los cielos están llenos de estrépitos y alborotos (…) cómo deseo que la “máquina de combustión infernal” no hubiera sido nunca inventada (…) ¡Ahora sólo podemos relacionarnos por esta delgada hoja de papel! (…) me gustaría que pudiera escribirse en runas más allá de la capacidad del arte de Celebrimbor de Acebeda, brillantes como la plata, llenas de visiones y horizontes que se abren en mi mente (…) espero que tu también puedas escapar fortalecido. Cuídate en cuerpo y alma de todo modo adecuado y posible, por el amor que le tienes a tu padre.”
Etiquetas:
[Intyale #03],
Graciela "Luinel",
Tol-quién?
| Reacciones: |
Otros Mundos: Maestros de lo Fantástico - Ursula K. Le Guin
Ursula Kroeber Le Guin nació en Berkeley, California el 21 de octubre de 1929. Creció en una atmósfera de interés académico por los mitos y leyendas de todos los pueblos de la tierra. Su interés por la literatura es temprano: ya a la edad de 11 años envió su primer relato a la reputada revista Astounding Science Fiction y, aunque rechazado, eso no le hizo desistir.
Fue a la Escuela Radcliffe de la Universidad de Harvard, donde se graduó en 1951, y luego pasó un año en la Universidad de Columbia donde hizo su postgrado en lenguas romances. Tras finalizar su curso de postgrado, obtuvo una beca Fulbright para estudiar en Francia, donde conoció al que se convertiría en su marido, Charles Le Guin. Se casaron en 1953.
A su vuelta a Estados Unidos enseñó francés en varias universidades antes de dedicarse por completo a la literatura. Ha publicado libros de poesía, novelas, historias, ensayos, libros para niños y algunas traducciones. Hoy día está considerada como uno de los mejores autores vivos del género; en el año 2003 fue galardonada como "Gran Maestra" de la SFWA (Asociación Americana de Escritores de Ciencia Ficción y Fantasía), siendo la primera mujer en obtener esta distinción.
Aunque Ursula K. Le Guin es una reputadísima escritora de ciencia ficción, también ha cultivado con mucho éxito el género fantástico y posiblemente la serie de fantasía le haya otorgado tanta fama como sus obras de ciencia ficción.
La saga de Terramar, en la que se narra la historia de un joven aprendiz de mago que tiene que luchar contra su propios miedos y fantasmas, fue iniciada con la novela de 1968, "Un mago de Terramar", y posteriormente continuada en 1971 con "Las tumbas de Atuan" y "La costa más lejana". Veinte años después, Le Guin volvería a retomar los personajes y escenarios oceánicos, con "Tehanu" (1990) y "En el otro viento" (2001), aunque entre tanto siguió escribiendo algunos cuentos dentro de este mundo que se pueden encontrar en antologías como "Las doce moradas del viento" o el más moderno "Cuentos de Terramar".
Las historias de Terramar fueron muy bien acogidas por el público y la crítica, recibiendo el premio Nébula por "Tehanu". Este premio fue el primero en la historia de los galardones otorgado a una novela de fantasía no científica y el tercero otorgado a ella en toda su carrera, un récord no igualado por ningún otro autor desde que se instauró este galardón en 1965.
Bibliografía:
Fue a la Escuela Radcliffe de la Universidad de Harvard, donde se graduó en 1951, y luego pasó un año en la Universidad de Columbia donde hizo su postgrado en lenguas romances. Tras finalizar su curso de postgrado, obtuvo una beca Fulbright para estudiar en Francia, donde conoció al que se convertiría en su marido, Charles Le Guin. Se casaron en 1953.
A su vuelta a Estados Unidos enseñó francés en varias universidades antes de dedicarse por completo a la literatura. Ha publicado libros de poesía, novelas, historias, ensayos, libros para niños y algunas traducciones. Hoy día está considerada como uno de los mejores autores vivos del género; en el año 2003 fue galardonada como "Gran Maestra" de la SFWA (Asociación Americana de Escritores de Ciencia Ficción y Fantasía), siendo la primera mujer en obtener esta distinción.
Aunque Ursula K. Le Guin es una reputadísima escritora de ciencia ficción, también ha cultivado con mucho éxito el género fantástico y posiblemente la serie de fantasía le haya otorgado tanta fama como sus obras de ciencia ficción.
La saga de Terramar, en la que se narra la historia de un joven aprendiz de mago que tiene que luchar contra su propios miedos y fantasmas, fue iniciada con la novela de 1968, "Un mago de Terramar", y posteriormente continuada en 1971 con "Las tumbas de Atuan" y "La costa más lejana". Veinte años después, Le Guin volvería a retomar los personajes y escenarios oceánicos, con "Tehanu" (1990) y "En el otro viento" (2001), aunque entre tanto siguió escribiendo algunos cuentos dentro de este mundo que se pueden encontrar en antologías como "Las doce moradas del viento" o el más moderno "Cuentos de Terramar".
Las historias de Terramar fueron muy bien acogidas por el público y la crítica, recibiendo el premio Nébula por "Tehanu". Este premio fue el primero en la historia de los galardones otorgado a una novela de fantasía no científica y el tercero otorgado a ella en toda su carrera, un récord no igualado por ningún otro autor desde que se instauró este galardón en 1965.
Bibliografía:
- 1966 - Planeta de Exilio
- 1966 - El Mundo de Rocannon
- 1967 - La Ciudad de las Ilusiones
- 1968 - Un Mago de Terramar
- 1969 - La Mano Izquierda de la Oscuridad
- 1971 - Las Tumbas de Atuan
- 1971 - La Rueda Celeste
- 1972 - La Costa más Lejana
- 1974 - Los Desposeídos
- 1976 - El Nombre del Mundo es Bosque
- 1978 - El Ojo de la Garza
- 1980 - El Lugar del Comienzo
- 1985 - El Eterno Regreso a Casa
- 1990 - Tehanu
- 2000 - El Relato
- 2001 - En el Otro Viento
Etiquetas:
[Intyale #03],
Otros Mundos: Autores
| Reacciones: |
Otros Mundos: After Forever - Prision of Desire
La banda, originaria de Holanda, se formó en el año 1995 bajo el nombre de “Apocalypse”, y se dedicó en sus comienzos a tocar versiones de canciones clásicas de Iron Maiden, Queen y The Cult. El nombre del grupo cambio a “After Forever” cuando empezaron a componer sus propias canciones, grabando su primer demo en 1999, el que atrajo el interés de la discográfica Transmission Records, con la cual firmaron inmediatamente.
Al año siguiente, sacaron su primer álbum titulado "Prision of Desire". Sin embargo, por algún motivo cósmico y desconocido, no es éste, sino los posteriores, los discos más festejados y mejor calificados de After Forever. Con altas puntuaciones de aficionados, este álbum sólo pasa por ser el puntapié inicial de lo que la banda es actualmente.
A pesar de ello, este trabajo supo ganarse el respeto y la admiración de muchos, en lugar de los posteriores donde las asperezas fueron debidamente limadas con un acabado profesional y apto para todo público.
Prision of Desire es un disco opresivo pero que no ahoga, es áspero pero no raspa. Es un disco gris, neblinoso, que te hace imaginar como sería el día en Mordor (a esta altura es inevitable ese tipo de referencias, sabrán disculpar). Es rústico en comparación con los trabajos siguientes, y ese es su encanto, es lo que lo hace único.
Los coros pseudo gregorianos de la intro hacen que un frío te recorra la espalda, para luego llevarte a un lugar desconocido, incierto, en los límites de cualquier lado, y quedarte ahí abandonado, entumecido, quieto y aislado del mundo, meciéndote entre las melodías oscuras y las voces contrapuestas, donde una suerte de espasmos internos provocados por el silencio entre cada tema, te devuelven la conciencia, sólo por un instante.
Difícil es etiquetar su estilo de música, una base de gothic metal con elementos del death metal melódico, e incorporaciones del tipo clásico hacen que rocen lo sinfónico y ocasionalmente, el power metal.
Al año siguiente, sacaron su primer álbum titulado "Prision of Desire". Sin embargo, por algún motivo cósmico y desconocido, no es éste, sino los posteriores, los discos más festejados y mejor calificados de After Forever. Con altas puntuaciones de aficionados, este álbum sólo pasa por ser el puntapié inicial de lo que la banda es actualmente.
A pesar de ello, este trabajo supo ganarse el respeto y la admiración de muchos, en lugar de los posteriores donde las asperezas fueron debidamente limadas con un acabado profesional y apto para todo público.
Prision of Desire es un disco opresivo pero que no ahoga, es áspero pero no raspa. Es un disco gris, neblinoso, que te hace imaginar como sería el día en Mordor (a esta altura es inevitable ese tipo de referencias, sabrán disculpar). Es rústico en comparación con los trabajos siguientes, y ese es su encanto, es lo que lo hace único.
Los coros pseudo gregorianos de la intro hacen que un frío te recorra la espalda, para luego llevarte a un lugar desconocido, incierto, en los límites de cualquier lado, y quedarte ahí abandonado, entumecido, quieto y aislado del mundo, meciéndote entre las melodías oscuras y las voces contrapuestas, donde una suerte de espasmos internos provocados por el silencio entre cada tema, te devuelven la conciencia, sólo por un instante.
Difícil es etiquetar su estilo de música, una base de gothic metal con elementos del death metal melódico, e incorporaciones del tipo clásico hacen que rocen lo sinfónico y ocasionalmente, el power metal.
Etiquetas:
[Intyale #03],
Otros Mundos: Música
| Reacciones: |
Otros Mundos: Laberinto (1986) [Cine]
He aquí una de las más reconocidas historias fantásticas llevada a la gran pantalla: Laberinto (1986). Este film nos brindó ilusiones que llegaron a más de una generación. Jim Davis, creador de los famosos Muppets (1981) y director de The Dark Cristal (1982), nos introduce a un mundo fantástico lleno de riquezas tanto en lo referido a personajes, como situaciones y lugares. Gracias también a la tecnología y la ayuda de George Lucas (creador de Star Wars) se pudo llevar a cabo esta aventura, donde se traspasan las barreras de lo real y se nos muestran escenas realizadas con más de 40 marionetas simultáneamente, teatro negro y superposición de imágenes.
El argumento nos cuenta la historia de Sarah (Jennifer Conelly), una adolescente que debe cuidar por una noche a su hermano, un bebé de sólo un año. Ella se siente disgustada con esta situación ya que desde el nacimiento del pequeño se siente desplazada. Así es como una noche, movida por la frustración de tener que estar allí, desea que unos duendes (personajes de un libro que acostumbraba a leer) se lo llevaran al niño muy lejos. La situación empeora cuando desaparece el bebé y aparece un personaje de su libro: el Rey Duende (David Bowie), quien le informa que tiene trece horas para adentrarse en un mundo fantástico, atravesar un gran laberinto y rescatar a su hermano. Aquí da comienzo una historia llena de magia, donde Sarah deberá pasar variados obstáculos con la ayuda de personajes que se irán transformando en fieles compañeros y amigos.
En cuanto a lo técnico es de apreciar el esfuerzo requerido para llevar a cabo la película. Por una parte, la creación y armado de los personajes comenzó un año y medio antes del rodaje. Por otro lado, los efectos especiales y animación computada no se utilizaron para la creación de personajes, sino más bien para arreglos, edición y armado de escenas. Asimismo, la película cuenta con la actuación del cantante y actor David Bowie quien interpretó cinco temas exclusivos para la película y de una Jennifer Conelly (ganadora del oscar por Una mente Brillante) de apenas 14 años.
Es una película que nos lleva a este mundo donde lo fantástico es real. Sin ir más lejos hace aparición el cuadro Relativity de Escher que se transforma en uno de los escenarios de esta historia. Esta y tantas cosas más han atrapado al público de varias generaciones que se encantan viéndola. Porque no es una película dedicada a los chicos solamente, sino que atrae a los adultos y les devuelve la fantasía y sueños de la infancia. Como le dicen a Sarah al comienzo del laberinto: “Las cosas no son siempre lo que parecen en este lugar. Así que no puedes dar nada por sentado”; y creo justamente que es esto lo que nos transmite la historia. Nos muestra las cosas desde un punto de vista que no es el común: hadas, manos que hablan, piedras que miran, caminos que no se ven, paisajes asombrosos, enigmas, seres fantásticos que hablan; todo esto y más conforman este maravilloso mundo de fantasía llamado... Laberinto.
El argumento nos cuenta la historia de Sarah (Jennifer Conelly), una adolescente que debe cuidar por una noche a su hermano, un bebé de sólo un año. Ella se siente disgustada con esta situación ya que desde el nacimiento del pequeño se siente desplazada. Así es como una noche, movida por la frustración de tener que estar allí, desea que unos duendes (personajes de un libro que acostumbraba a leer) se lo llevaran al niño muy lejos. La situación empeora cuando desaparece el bebé y aparece un personaje de su libro: el Rey Duende (David Bowie), quien le informa que tiene trece horas para adentrarse en un mundo fantástico, atravesar un gran laberinto y rescatar a su hermano. Aquí da comienzo una historia llena de magia, donde Sarah deberá pasar variados obstáculos con la ayuda de personajes que se irán transformando en fieles compañeros y amigos.
En cuanto a lo técnico es de apreciar el esfuerzo requerido para llevar a cabo la película. Por una parte, la creación y armado de los personajes comenzó un año y medio antes del rodaje. Por otro lado, los efectos especiales y animación computada no se utilizaron para la creación de personajes, sino más bien para arreglos, edición y armado de escenas. Asimismo, la película cuenta con la actuación del cantante y actor David Bowie quien interpretó cinco temas exclusivos para la película y de una Jennifer Conelly (ganadora del oscar por Una mente Brillante) de apenas 14 años.
Es una película que nos lleva a este mundo donde lo fantástico es real. Sin ir más lejos hace aparición el cuadro Relativity de Escher que se transforma en uno de los escenarios de esta historia. Esta y tantas cosas más han atrapado al público de varias generaciones que se encantan viéndola. Porque no es una película dedicada a los chicos solamente, sino que atrae a los adultos y les devuelve la fantasía y sueños de la infancia. Como le dicen a Sarah al comienzo del laberinto: “Las cosas no son siempre lo que parecen en este lugar. Así que no puedes dar nada por sentado”; y creo justamente que es esto lo que nos transmite la historia. Nos muestra las cosas desde un punto de vista que no es el común: hadas, manos que hablan, piedras que miran, caminos que no se ven, paisajes asombrosos, enigmas, seres fantásticos que hablan; todo esto y más conforman este maravilloso mundo de fantasía llamado... Laberinto.
Etiquetas:
[Intyale #03],
Otros Mundos: Cine
| Reacciones: |
Otros Mundos: Frank Miller - 300 [Comic]
Frank Miller (EEUU, 1957) es uno de los autores más influyentes del cómic mundial de los años 80 y un gigante del cómic moderno. Es conocido sobretodo por haber redefinido e insuflado nueva vida durante los años 80 a dos personajes "urbanos" emblemáticos de Marvel y DC: Daredevil (en su serie regular y luego en varios proyectos especiales) y Batman (en “Batman: el regreso del señor de la noche”, “Batman: Año Uno” y “Batman: El señor de la noche contraataca”). Durante los 90 se ha dedicado principalmente a obras de creación propia entre las que destacan la serie de género negro “Sin City” y el cómic épico de ambientación histórica “300”.
“300” es la recreación de un suceso histórico que ha pasado a la leyenda como prototipo del acto heroico. En el 489 a.C., apenas tres centenares de soldados espartanos, acaudillados por el rey Leónidas, frenaron el avance de decenas de miles de tropas persas bajo el mando del Emperador Jerjes, el monarca más poderoso del planeta. Para conseguirlo, los espartanos entregaron sus vida en la defensa del estrecho paso de las Termópilas, donde la superioridad numérica persa queda reducida a su mínima expresión, pero con ello consiguieron una ventaja estratégica para el ejército griego que facilitaría la posterior derrota de los persas, preservando así la civilización occidental de los bárbaros asiáticos.
Publicada en EEUU por Dark Horse como miniserie de cinco comic-books entre mayo y octubre de 1998, Miller concibió cada doble página como si fuera una sola plancha. Su posterior recopilación en libro de tapa dura (formato elegido directamente para su publicación en Europa) convierte esas dobles páginas en páginas únicas en formato apaisado, por lo que ya desde su misma presentación física, “300” es un cómic atípico.
En los Premios Eisner de 1999, “300” arrasó con tres de los premios más importantes: Mejor Serie Limitada, Mejor Guionista/Dibujante y Mejor Color.
“300” es la recreación de un suceso histórico que ha pasado a la leyenda como prototipo del acto heroico. En el 489 a.C., apenas tres centenares de soldados espartanos, acaudillados por el rey Leónidas, frenaron el avance de decenas de miles de tropas persas bajo el mando del Emperador Jerjes, el monarca más poderoso del planeta. Para conseguirlo, los espartanos entregaron sus vida en la defensa del estrecho paso de las Termópilas, donde la superioridad numérica persa queda reducida a su mínima expresión, pero con ello consiguieron una ventaja estratégica para el ejército griego que facilitaría la posterior derrota de los persas, preservando así la civilización occidental de los bárbaros asiáticos.
Publicada en EEUU por Dark Horse como miniserie de cinco comic-books entre mayo y octubre de 1998, Miller concibió cada doble página como si fuera una sola plancha. Su posterior recopilación en libro de tapa dura (formato elegido directamente para su publicación en Europa) convierte esas dobles páginas en páginas únicas en formato apaisado, por lo que ya desde su misma presentación física, “300” es un cómic atípico.
En los Premios Eisner de 1999, “300” arrasó con tres de los premios más importantes: Mejor Serie Limitada, Mejor Guionista/Dibujante y Mejor Color.
Etiquetas:
[Intyale #03],
Otros Mundos: Cine
| Reacciones: |
Frase ¿qué quiso decir?
“Siguió mirando el Árbol. Todas las hojas sobre las que él había trabajado estaban allí, más como él las había intuido que como había logrado plasmarlas. Y había otras que sólo fueron brotes en su imaginación y muchas más que hubieran brotado de haber tenido tiempo”
El cuento “Hoja de Niggle” (al cual pertenece esta frase) no se encuentra dentro de los “confines tierrimediaqueos” que creó el profesor Tolkien, pero se puede tomar como una de sus obras más fascinantes. Narra las desventuras de un artista, un pintor que, debido a las responsabilidades y quehaceres diarios (tales como ayudar a un vecino o mantener prolijo el césped), nunca puede terminar su obra maestra, un lienzo que comenzó siendo una pequeña hoja y creció hasta ser árbol, luego paisaje y montaña, lago y cabaña...
Este pasaje en particular habla de cómo Niggle llega a un lugar en donde encuentra su sueño hecho realidad: su paisaje realizado hasta en su más mínimo detalle; pero ha dejado de ser un lienzo para convertirse en realidad, y contiene cosas que apenas había llegado a imaginar pero no tenían forma en ese entonces.
Se puede encontrar una fuerte coincidencia entre la obra del personaje de éste relato con la vida de Tolkien, pero lo más interesante radica en la insistencia del escritor por insinuar que, una obra, por más que el artista la deje inconclusa, es una creación en si misma que fue perfecta en la imaginación de alguien, y lo más importante, puede seguir creciendo en otras mentes hasta el infinito.
Así como las hojas del árbol de Niggle cobraron vida, las “hojas” y escritos de Tolkien laten en nosotros todo el tiempo, viven y reviven, una y mil veces: por más que ambos, personaje y autor, renegaron siempre del escaso tiempo para continuar su obra, ambos comprendieron la importancia de creer en ella.
Etiquetas:
[Intyale #03],
Frase,
M.Eugenia "Tuiti"
| Reacciones: |
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

